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La historia del mayor lobbista antitabaco de EE.UU.

La carta de presentación de Patrick Reynolds es singular. Es heredero de la segunda tabacalera más grande de EE.UU., pero está en la otra vereda: su padre y su hermano murieron de cáncer "por fumar las marcas que fabricaban", dice. En EE.UU. encabeza la lucha contra el cigarrillo y fue quien lideró el bullado juicio colectivo ganado por las azafatas que denunciaron verse afectadas por el humo, antes de que en los aviones se prohibiera fumar. Ahora Reynolds dice que quiere viajar a Chile para promover el antitabaquismo.

Por  Irene Helmke
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Nació al otro extremo, como heredero de la empresa tabacalera Reynolds, fundada por su abuelo y convertida en la segunda más importante de EE.UU. Pero Patrick Reynolds ya no fuma. Al contrario, es el mayor lobbista antitabaco de Estados Unidos y uno de los más influyentes del mundo. Desde 1986 se convirtió en el más temido rival de los fabricantes de cigarrillos y ha promovido entre los congresales y autoridades norteamericanas duras y exitosas leyes que sancionan a los fumadores. La paradoja se entiende con una tragedia personal. Cuando le preguntan por sus motivaciones, destaca una: tanto su padre, el magnate RJ Reynolds II, como su hermano, RJ Reynolds III, fallecieron de cáncer, por culpa del cigarrillo. "Murieron trágicamente por fumar Winston y Camel, las marcas que fabricaban", ha dicho.

En esta entrevista de Qué Pasa, Reynolds -divorciado, sin hijos, quien se confiesa "cuarentón"- felicita la aprobación de la ley antitabaco en Chile. Es más, quiere venir para hacer campaña.

"Me agradaría mucho que alguien me invite a dictar mis conferencias, y visitar varias ciudades. Saludo al gobierno por tener la valentía para poner en vigencia esta ley. Demuestra honestidad de parte de las autoridades, porque ciertamente no pudieron ser "coimeados" por las grandes tabacaleras. Confío en que los chilenos respeten esta ley. Un lugar de trabajo libre de humo es una idea cuyo tiempo ha llegado. Además quiero enfatizar que los programas para educar a niños son muy eficaces para prevenir que fumen luego como adultos", dice.

-¿En qué momento decidió cambiar de bando: de hijo de tabacalero millonario a lobbista anticigarros?
-En 1986 me invitaron a dar mi testimonio en una sesión del Congreso en que se trataba de un proyecto de ley para limitar el avisaje de los cigarrillos. Tuve una reunión con el senador Bob Packwood, en Washington. Estábamos hablando de reforma a los impuestos. Le dije: ¿Por qué no aumenta los impuestos al tabaco? Él me preguntó si era miembro de la familia tabacalera. "Claro", le dije. Yo había dejado de fumar en 1985. Me acuerdo que cuando iba a Europa los cigarrillos eran mucho más caros. Luego regresé a California y mientras más me informaba sobre el tema, más me interesaba. Así fui contactado por un grupo antitabaco. Cuando se supo que estaba en esto, se produjo la obvia conmoción, salió en la prensa y entonces me empezaron a contactar diferentes grupos y comencé a dictar charlas. En ellas enfatizaba que había que subir los impuestos al tabaco".

Ciertamente su metamorfosis de heredero a lobbista le costó a Patrick el desdén de su clan. Su medio hermano RJ Reynolds III se distanció de él, justo cuando estaba enfermo de cáncer, "a causa de lo que mi misma familia fabricaba".

"¿Por qué él interrumpió su comunicación conmigo? Gracias a los recortes de diario que yo le mandaba, estaba perfectamente consciente de las charlas contra el tabaco que dictaba en conferencias y universidades. Tal vez mi hermano temía el circo de los medios si alguien le daba el dato a los reporteros que él estaba muriendo por fumar. La negativa de no dejarme visitarlo durante sus últimos seis meses de vida también debe haber sido producto de su tremendo orgullo  -y profunda vergüenza y rabia- sobre lo que lo estaba matando. Nunca admitió que tenía enfisema o que el fumar lo había enfermado", relata.

RJ Reynolds III falleció en 1994, a los 60 años.

Motivado por las trágicas enfermedades familiares, en 1986 Patrick Reynolds creó la Fundación para una América Libre de Tabaco (http://www.tobaccofree.org/), entidad sin fines de lucro cuya misión es motivar a los jóvenes a no fumar y preocuparse de que las personas sean capaces de dejar el hábito, sin recaídas. Su presentación "La verdad sobre el tabaco" ya ha llevado su mensaje a más de 150 mil estudiantes. Las conferencias tienen un costo promedio de US$3.000 y muchas veces son financiadas por los propios colegios estatales.

-¿Su familia aún mantiene algún control sobre la tabacalera?
-No, ya no tiene control o interés alguno en la empresa RJR. Mi abuelo vendió acciones en 1900 y con eso surgieron 70 millonarios en el área de Winston-Salem, Carolina del Norte. Mi padre, que heredó US$28 millones en 1932, a los 28 años, tuvo una vida difícil, en gran parte, por haber heredado tanto dinero siendo tan joven y sin tener padre, ya que mi abuelo murió en 1918. Fue así como mi padre se quiso asegurar que sus hijos tuvieran suficiente dinero para vivir, pero no suficiente como para no tener que trabajar. Nos dejó 2,5 millones de dólares a cada uno y el 3% de las acciones.

-¿Y usted tiene aún acciones?
-Vendí todas mis acciones de RJR en 1979, mucho antes de que soñara en convertirme en un lobbista antitabaco. No quería ganancias de un producto que sabía estaba causando adicciones masivas, enfermedades, muerte y sufrimiento en las familias, como fue mi caso. Más o menos un año después de abrazar esta causa invertí toda mi herencia en un programa para dejar de fumar que establecí en Chicago en 1987.

"Perder ese ingreso fijo me liberó en cierto sentido y creo que fue lo mejor que me pudo haber pasado en esos días. Claro que a veces echo de menos el confort y la seguridad de los huevos de oro", dice Reynold, quien echó mano a la experiencia que obtuvo al estudiar actuación, para comenzar a dictar charlas y también convencer a potentados magnates para que contribuyeran a su organización. "La semana pasada tuve una conversación con un billonario neoyorquino, quien me donó 125 millones de dólares de su dinero para luchar contra el tabaco", cuenta.

Once veces fracasado

Este dinámico lobbista recorre EE.UU. dictando conferencias en escuelas, donde, dice, radica el mayor peligro. "El 90 por ciento de quienes fuman como adolescentes será adicto", enfatiza. Fue uno de los pioneros del movimiento antitabaco, al proponer formas de financiamiento que apoyaban a los diversos e incipientes grupos de presión. Es así como ha impulsado y apoyado la aprobación del aumento de impuestos al cigarrillo, prohibir su venta en máquinas automáticas, leyes de prohibición del uso de tabaco en lugares públicos y normas que limitan el acceso de los jóvenes al tabaco. 

-Vio morir a su padre y su hermano por causa del tabaco. ¿Cree que el estar en un ambiente de fumadores pasivos ha afectado su salud?
-Hay muchos estudios que han demostrado los efectos adversos que sufren los fumadores pasivos, por ejemplo, en los niños que sufren problemas bronquiales, asma y otros. Recuerdo una vez cuando íbamos en la limusina con mi madre, que me llevaba de nuestro departamento en Nueva York hacia mi colegio en Connecticut. Ella iba fumando. Me sentía a veces enfermo y le decía: "Mamá, no fumes". Afortunadamente no afectó mi salud. Cuando sólo tenía tres años, mis padres se divorciaron. Luego de seis años me reencontré con mi padre y me entristeció mucho verlo acostado con bolsas de arena sobre su pecho. En esos tiempos esas bolsas se usaban para que las personas hicieran ejercicios para sus pulmones. Mis recuerdos sobre él son de un hombre al que le costaba respirar, estaba cada día más enfermo y contaba los días que tenía de vida. Murió de enfisema, a causa de su adicción. Ningún miembro de la familia tenía entonces mucha información, ya que nadie había ocupado una posición de importancia en la empresa.

-Usted es partidario de juicios colectivos contra las compañías tabacaleras. De hecho participó en el más célebre: el que ganaron las azafatas, antes de que se prohibiera fumar en los aviones. ¿Recomienda estas demandas?
-En Estados Unidos, el 60% de los fumadores comenzó antes de los 16 años. Nadie les dijo que se convertirían en adictos. Acá hay responsabilidades por ambos lados: el fumador es responsable y las grandes empresas también, porque mienten. Pero ciertamente la víctima del hábito de fumar tiene el derecho a enjuiciar a una empresa tabacalera.

Reynolds dice que la industria del tabaco, que gastaba US$5 mil millones al año en avisos, ahora gasta US$15 mil millones a nivel

mundial. "Como en Estados Unidos están prohibidos los avisos en TV, o en revistas, gastan el dinero en promociones, descuentos en las tiendas, entre otros. No sé cómo son las leyes en Chile, pero acá los cigarrillos pueden estar colocados en estantes al alcance de los niños, por ejemplo, al lado de las golosinas. Ahora estamos tratando de que esto cambie. En mi charla a los jóvenes les cuento la historia de un muchacho que murió por cáncer bucal, porque masticaba tabaco, costumbre que se practica en ciertos estados de EE.UU.".

-Muchos fumadores sostienen que como van a morir igual, no les importa cuán mal les haga el cigarrillo. ¿Cuándo es demasiado tarde para dejarlo?
-Nunca es tarde para dejar de fumar. En el momento en que uno lo hace los pulmones se recuperan. Los estudios de la Asociación Norteamericana del Pulmón así lo demuestran. Luego de un año y en un plazo de cinco años puede haberse revertido bastante el daño. El 80 por ciento de los que dejan de fumar, fracasan, recaen. Por eso es que tienen que seguir un programa.

-¿Cuál es el tratamiento más eficaz para dejar de fumar: dejarlo de un día para otro, terapia, parches?
-Bueno, hay mucho dinero en la industria farmacéutica. Y ellos realizan estudios. Yo no recomendaría antidepresivos para dejar de fumar. Sí creo que hay que buscar apoyo. Cuando era fumador, ¡fracasé 11 veces! Lo que me hizo bien a mí y lo que he podido aprender es que hay que tener una primera semana de desintoxicación. El respirar bien es lo más importante en esta primera fase. Hacer sesiones de yoga. A mí me gusta tener algo en mi boca, así es que me compraba barras de caramelo de canela. Existe la urgencia de fumar, entonces se fuma por placer y también en momentos de estrés. Y luego están los amigos o conocidos que le ofrecen cigarrillos a uno. Ahí es donde hay que respirar profundo. Y cuando uno siente ese deseo incontenible de fumar, hay que inhalar hondo, por cinco minutos. Y si pasas esos cinco minutos que son críticos, se te quitan las ganas.

Según cifras de la Sociedad Americana contra el Cáncer (American Cancer Society), actualmente mueren en el mundo cinco millones de personas por enfermedades relacionadas con el hábito-adicción a fumar. La buena noticia es que si se reduce el consumo a la mitad entre los adultos, se salvarán 300 millones de vidas en los cincuenta próximos años, según la Asociación Norteamericana del Pulmón.